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Nuestro planeta ha chocado con una barrera que impide todo progreso social extenso: las drogas y otras sustancias bioquímicas.

La proliferación masiva de las drogas que se inició en la década de 1960 y que continúa sin disminuir en la actualidad, ha dañado en forma severa la cultura. Durante muchos años, antes de esa turbulenta década, los psiquiatras apoyaron activamente el uso de las drogas como una solución a multitud de condiciones mentales y emocionales. Al LSD, por ejemplo (de cuyos peligros advirtió L. Ronald Hubbard a la sociedad ya en 1951) se le hizo propaganda en gran escala y fue usado por la psiquiatría durante las décadas de 1950 y 1960 como tratamiento para las enfermedades mentales. Posteriormente, se presionó su aceptación, uso y venta en la sociedad y se le anunció como una forma de alcanzar la iluminación. De esta forma, el mercado ilegal de drogas callejeras prosperó enormemente. Los narcóticos, los estimulantes y otras sustancias encontraron una aceptación creciente en la sociedad. El abuso de tales drogas, antes confinadas a un pequeño segmento de la población, creció en proporciones epidémicas en la década de 1960 entre los estudiantes universitarios y a partir de allí se propagó.

Instigada por compañías farmacéuticas gigantescas y con gran atención de los medios de comunicación, la psiquiatría hizo del uso de las drogas una actividad aceptable y la tendencia principal de muchas personas. Además del LSD, las compañías farmacéuticas han vertido un torrente de drogas en la sociedad: heroína, metadona, e innumerables tranquilizantes entre otras, que han probado ser pesadillas para la humanidad. Además de un incremento en el uso de la marihuana, la mescalina y otras drogas psicodélicas, la obtención y aceptación de las drogas se incrementó en gran medida.

Una táctica común para que una droga farmacéutica gane aceptación, es ponerla en circulación en medio de campañas de relaciones públicas a gran escala, declarando la eficacia y seguridad de la droga. Pero a menudo, casos que desacreditan las afirmaciones de seguridad y que por el contrario revelan los efectos secundarios dañinos, empiezan pronto a acumularse. A mediados de 1800, la adicción al opio engendró la morfina, que fue alabada con exageración por las instituciones médicas como el tratamiento contra el opio que no causaba adicción. Pero para 1870 se reconoció que la morfina causaba más adicción que el opio. Esto llevó al desarrollo de la heroína, elogiada como sustituto para la morfina y que no causaba adicción. En quince años se mostró claramente que esta afirmación era todo lo contrario. Después de la Segunda Guerra Mundial, los psiquiatras empezaron a promover una nueva droga, la metadona, como una cura para la adicción a la heroína; hicieron que un número creciente de víctimas aceptara un engaño de un siglo de duración, mientras cosechaban enormes subvenciones de los fondos públicos para llevarlo a cabo.

Se reivindicó y consideró seguras otras medicinas que se prescribían, como Valium, Librium, Xanax, Oraflex, Halcion y Prozac, pero se encontró que cada una de ellas tenía efectos secundarios perjudiciales. Los psiquiatras han ganado cientos de millones de dólares recetando estas drogas, y luego tratando los problemas creados por sus propias prescripciones.

Las compañías de drogas farmacéuticas cosechan ganancias inmensas, literalmente miles de millones de dólares al año, por el uso generalizado de drogas para tratar una lista siempre en aumento de síntomas de nuevas enfermedades "descubiertas" cada año por los psiquiatras. Por ejemplo, las drogas han llegado a arraigarse en el sistema educativo. En la actualidad, a un niño a quien se le pone la etiqueta de "hiperactivo" se le puede dar la droga psiquiátrica "Ritalin" en el salón de clases. Y millones de personas consumen cientos de drogas psiquiátricas para "resolver" una multitud de problemas modernos como el insomnio, el nerviosismo, la tensión o simplemente el aburrimiento.

Estas enfermedades, a las que se da crédito con nombres sofisticados, se vuelven oficiales durante la convención anual de la Asociación Psiquiátrica Americana. Los psiquiatras proponen una enfermedad descubierta recientemente, se pone a votación y con el consenso de la mayoría, se crea una nueva enfermedad oficial. ¿Por qué "oficial"? Porque las compañías de seguros tratan y pagan por las enfermedades oficiales y, de esta forma, la coalición de psiquiatras y fabricantes de la droga se aseguran una fuente siempre creciente de ingresos. Sin duda alguna este es el fraude más grande del Siglo XX. Se mantiene oculto porque hay intereses creados que pagan miles de millones de dólares en campañas de Relaciones Públicas de alta tecnología especializada y costosas estrategias de mercadotecnia, que a su vez obtienen ingresos de la publicidad para los medios de comunicación, que quedarían financieramente arruinados si expusieran la estafa.

Todo esto es adicional al consumo generalizado de drogas ilegales (muchas de las cuales originalmente se prescribieron como medicina), que se calcula es una industria de 500 mil millones de dólares anuales. Según algunas estimaciones, la marihuana representa ahora la mayor cosecha de dinero en efectivo en América. La cocaína y sus derivados empezaron a estar de moda en la década de 1970 y ahora se abusa de ellos en forma generalizada, en parte, debido a los datos falsos de los psiquiatras que afirmaron en sus propios libros de texto, hace poco, en 1980, que el uso de la cocaína no causaba adicción. No podían estar más equivocados. Muchas drogas médicas y psiquiátricas: heroína, LSD, metadona, metedrina (del inglés Methedrine, marca registrada de una droga) y tranquilizantes, por nombrar unas cuantas, fueron mal controladas por ese gremio y permitieron que proliferaran en el mercado ilegal exacerbando aún más el problema. Ahora mismo, el antidepresivo que se prescribe más comúnmente, Prozac, es también "el chico más popular del barrio", en el mercado ilegal de drogas callejeras.

Parece ser que en nuestro mundo moderno, tomar drogas tiene que ver con estar vivo.
Adicionalmente, los avances tecnológicos en este siglo han producido muchos residuos desfavorables, peligrosos para el bienestar de un individuo. La niebla tóxica (smog), por ejemplo, era desconocida antes del crecimiento de los centros fabriles en Gran Bretaña. En la actualidad, las principales ciudades del planeta informan a sus habitantes de la calidad del aire que están respirando. Hace 100 años, más importantes de la comida eran la conservativos sal o el hielo. Hoy, casi todos los alimentos empaquetados contienen una lista de ingredientes artificiales, que es más larga que la de los ingredientes naturales. Los desastres ambientales, como el de Chernobyl, por no mencionar la exposición a la radiación de las pruebas generalizadas de bombas nucleares, no existían hace cincuenta años.

Vivimos en una sociedad que está orientada químicamente. La Agencia de Protección del Ambiente, informa que el americano medio consume casi dos kilos de pesticidas cada año y tiene residuos de más de 400 sustancias tóxicas en su cuerpo. En los alimentos que comemos se encuentran más de 3.000 aditivos químicos.

No hay escape de nuestra contaminada civilización; más aún, se ha encontrado que estas sustancias pueden poner al individuo en una condición que impide el mejoramiento personal.
El problema de la droga no era una preocupación importante en 1950 cuando L. Ronald Hubbard publicó Dianética. Sin embargo, para la década de 1960, el terrible fantasma de las drogas había llegado y los descubrimientos del Sr. Hubbard mostraron que esta era la barrera más importante para el mejoramiento espiritual de una persona. Descubrió que las drogas afectan la mente en forma adversa y bloquean todo progreso en la auditación.

La forma en que un ser percibe la mayor parte de su existencia es a través de los canales sensoriales del cuerpo. El cuerpo es un centro de comunicaciones para el ser y el cerebro actúa como un tablero de control para traducir el pensamiento en acción. Las acciones bioquímicas de las drogas alteran las operaciones normales de este patrón, a menudo con consecuencias dañinas o hasta desastrosas.

L. Ronald Hubbard investigó esta barrera a la libertad espiritual mucho antes de que fuera reconocida por los demás como la gran preocupación social que es en la actualidad. Su trabajo dio como resultado un manejo verdaderamente eficaz de los efectos bioquímicos adversos de las drogas y de otras toxinas.

Descubrió que los residuos de las drogas y otras toxinas se alojan en los tejidos grasos del cuerpo y se quedan ahí, incluso años después de haberse ingerido. Descubrió también que estos residuos pueden continuar afectando en forma adversa al individuo mucho después de que el efecto de la droga aparentemente ha desaparecido. Se ha sabido que tales depósitos causan a las personas disminución de la percepción, cansancio, confusión del pensamiento y una multitud de síntomas diversos, cada uno de los cuales es contrario a lo que se logra por medio de la auditación. Se ha presentado evidencia de casos en los que la persona reexperimentó los efectos del LSD, años después de haber tomado la droga.

Al darse cuenta de que este factor bioquímico debía tratarse antes de poder lograr cualquier ganancia espiritual duradera por medio de la auditación, L. Ronald Hubbard ideó lo que los investigadores independientes reconocen como el programa más efectivo de desintoxicación que existe: el programa de Purificación.

Ya que se desarrolló solamente para manejar esta barrera que se opone al beneficio espiritual que causan las drogas; el programa de Purificación es una combinación planeada cuidadosamente, de ejercicio, vitaminas, nutrición y uso de la sauna, que desaloja los residuos de drogas y otras toxinas de los tejidos grasos, y permite que estas sustancias se puedan eliminar del cuerpo. La persona que se somete al programa es supervisada muy de cerca por personal especialmente entrenado, en coordinación con médicos, quienes se aseguran de que cada aspecto del programa se administre de manera correcta y se logren los beneficios deseados.

Cuando la persona se ha liberado de estos efectos dañinos de los residuos de drogas y otras toxinas, se encuentra en mejor posición para progresar como ser espiritual: algo que muchos miles de personas han testificado.

Después de darse a conocer al público el programa en 1980, las noticias del notable descubrimiento de L. Ronald Hubbard llegaron a los círculos médicos y a la comunidad científica. Desde entonces, se han hecho numerosos estudios de su método de desintoxicación, estudios que dan validez a la tremenda efectividad del programa.

Es obligatorio un horario adecuado, con suficiente descanso, pues el cuerpo estará sometido a cambios y reparación a través del programa.

En 1973 ocurrió un desastre en el estado de Michigan. Por equivocación se había contaminado el alimento del ganado con una substancia para evitar incendios que era tóxica. La consecuente contaminación de la leche, la carne y otros productos, fue extensa y cinco años más tarde, el 97 por ciento de los residentes del estado tenían cantidades que se podían medir de esta sustancia en sus tejidos grasos. Se supervisó a un grupo de residentes de Michigan, desde la contaminación inicial y la concentración de la toxina no se había reducido. Los doctores que supervisaban el estudio llegaron a la conclusión de que las toxinas iban a continuar ahí.

En 1982 un grupo de estas personas llevó a cabo el programa de Purificación. Biopsias del tejido graso, de antes y después, mostraron una disminución de más del 20 por ciento de la substancia para evitar el fuego y de otras toxinas. El examen complementario de los resultados a los cuatro meses, probó ser aún más significativo: los niveles de toxinas continuaron disminuyendo después de que el programa se había terminado y mostró, en promedio, una disminución de las toxinas de más del 40 por ciento.

La dioxina o Agente Naranja es un producto químico mortal que se usó para deshojar los árboles durante la Guerra de Vietnam. La exposición a este producto químico dio como resultado el envenenamiento de los soldados del ejército americano por dioxina. Años más tarde, no se había desarrollado ninguna solución efectiva. Después, un cardiólogo de Florida realizó pruebas en una persona que había estado expuesta al producto químico pero que había hecho el programa de Purificación, y encontró que el nivel de este producto químico en el paciente se había reducido de un 29 por ciento inmediatamente después del programa, a un asombroso 97 por ciento ocho meses más tarde, y que todos los síntomas de envenenamiento por dioxina habían desaparecido. Estos y otros estudios igualmente impresionantes dan validez a la efectividad del programa de Purificación.

El programa de Purificación de L. Ronald Hubbard es la solución al azote de las drogas. Por medio del programa, cientos de miles de personas se han liberado de los efectos dañinos de las drogas y otras toxinas. Muchos de los que lo han terminado informan que, además de la erradicación de la ansiedad por tomar drogas, pueden ver y oír mejor que antes, son capaces de aprender nuevos temas con más facilidad, se llevan mejor con la gente, y en general se sienten más saludables y son más felices.

El programa completo se explica en detalle en el libro Cuerpo Limpio, Mente Clara: El Programa Eficaz de Purificación, e incluye los descubrimientos que llevaron a su desarrollo y una descripción exacta de cómo y por qué funciona. Una persona puede leer este libro y luego, siguiendo los procedimientos que se detallan en él, llevar a cabo el programa de Purificación para desintoxicar su propio cuerpo.

A pesar de la glorificación hecha por las compañías de drogas, los psiquiatras, los medios de comunicación y el traficante de la calle, uno está en mucho mejor condición sin las drogas.

Hasta el día en que el negocio de las drogas se reforme y la ciencia nos pueda dar avances que no sean armas de doble filo, el individuo tendrá que luchar contra estos factores.

Ante los ojos de muchos legisladores, científicos sociales, educadores y otros, el problema de la droga es la amenaza más seria para nuestra sociedad. Los negocios relacionados con drogas, los psiquiatras y elementos criminales obtienen miles de millones en utilidades, forzando estas sustancias dañinas e incluso letales a los habitantes de la Tierra. El programa de Purificación de L. Ronald Hubbard, ha probado ser la acción más eficaz que alguien puede tomar para liberarse de la destrucción bioquímica causada por las drogas.

Después de más de una década de haberse aplicado con éxito y de validación por parte de investigadores independientes, ese hecho es indiscutible.

Más de 100.000 personas se han liberado de los efectos de las drogas con el uso de esta tecnología y muchos miles de personas más se unen a la lista cada mes.




       
 

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